En resumen
- Empieza por el origen: ¿quién la publicó primero y existe un original?
- Busca errores físicos en manos, textos, reflejos, sombras y fondos.
- Revisa los metadatos y las credenciales de contenido, pero recuerda que se eliminan con facilidad.
- Usa un detector como segunda opinión, sobre todo con imágenes que se van a compartir o usar como prueba.
Comprueba de dónde viene la imagen
La prueba más fiable no tiene nada que ver con los píxeles. Haz una búsqueda inversa de imágenes con Google Lens, Bing Visual Search o TinEye. Si la foto muestra un hecho real, normalmente encontrarás copias anteriores, otros ángulos o cobertura en medios. Si la copia más antigua viene de una cuenta que publica arte generado, o no hay rastro de la escena en ningún otro sitio, ten cuidado.
Fíjate también en la cuenta que la compartió. Las cuentas nuevas, las que solo publican imágenes impactantes y las publicaciones que nunca citan a un fotógrafo merecen más precaución.
Mira los detalles de cerca
Amplía las zonas donde los generadores todavía se equivocan:
- Manos, dientes, orejas y joyas: partes de más o fusionadas, articulaciones raras, pendientes distintos.
- Texto: carteles, etiquetas y logotipos con letras deformadas o palabras que no existen.
- Física: sombras en direcciones distintas, reflejos que no coinciden, objetos que se funden entre sí.
- Fondos: caras repetidas en una multitud, barandillas torcidas, ventanas y azulejos que no cuadran.
- Textura: piel demasiado lisa, pelo que se deshace en un desenfoque, un aspecto brillante y retocado en toda la imagen.
Los modelos nuevos cometen menos errores de este tipo, así que una imagen sin errores no prueba que sea real.
Revisa los metadatos y las credenciales de contenido
Las fotos de cámara o móvil suelen incluir datos EXIF: modelo de cámara, objetivo, ajustes de exposición y, a veces, la ubicación. Las imágenes generadas normalmente no tienen o incluyen el nombre del generador o de la app de edición. Algunas herramientas, como las de OpenAI y Adobe, añaden además credenciales de contenido C2PA que indican que la imagen se creó con IA. Puedes revisarlas en contentcredentials.org/verify.
Los metadatos son una pista útil pero débil. Las redes sociales los borran al subir la imagen, las capturas de pantalla los eliminan y cualquiera puede editarlos. Que una foto real no tenga metadatos es normal. Rasgos del archivo como los tamaños cuadrados habituales en los generadores son indicios, no pruebas.
Usa un verificador de imágenes con IA
Un verificador de imágenes te da una segunda opinión que no se cansa ni pasa por alto detalles. AI Checker Lab combina un modelo de visión que busca señales visuales de generación con una revisión del propio archivo, como las dimensiones y la compresión, y explica qué pistas encontró.
Igual que los detectores de texto, los verificadores de imágenes pueden equivocarse, sobre todo con imágenes pequeñas, muy comprimidas o editadas y con capturas de pantalla. Usa el resultado junto con las comprobaciones de origen y detalles anteriores.
Cuando de verdad importa
Si una imagen puede influir en una noticia, un caso judicial, un siniestro de seguros o la reputación de alguien, no confíes en un solo método. Pide el archivo original a quien la compartió, busca otras imágenes del mismo momento y, si puedes, consulta a una organización profesional de verificación de datos.
Revisa una imagen
Con una cuenta gratis, sube un PNG, JPEG, WebP o GIF y mira qué pistas visuales y del archivo encontró el verificador.
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